La ruta nacional 40 es un icono en Argentina. Una carretera que va de norte a sur, cruzando las poblaciones más características del país. Con 5194 km y recorriendo el mundo en latitud, es todo un reto para cualquier aventurero. Nosotros la hicimos en varios tramos. Uno de ellos, este que comento, desde Cafayate hasta el famoso pueblo de Cachi, en el norte argentino. La ruta nos ocupó casi el día entero, ya que llevábamos un turismo y no se puede ir a mucha velocidad. Lo mejor es ir en 4×4 para disfrutar de la carretera, en lugar de estar mirándola constantemente. La vuelta a Salta la hicimos por el parque nacional de los cardones y la cuesta del obispo.


Pueblo de Animaná, previo a la ruta
Antes de partir, dormimos en un una casa cerca de Animaná. Un desvío a la izquierda y un camino de 10 km hasta llegar a La Saya. Subir ese camino con un turismo tiene mucho mérito. La dueña iba con su Ford 4×4, destartalado, pero funcional, subiendo con soltura. Nosotros detrás, con mi hermano al volante de nuestro chevrolet, esquivando piedras del tamaño de un balón de fútbol y hoyos donde parecen haber caído meteoritos. Menos mal que mi hermano es experto en este tipo de situaciones y no hubo ningún percance.
El alojamiento era precioso. Una casa para nosotros solos, con un jardín increíble, guincho, piscina y un arroyo cerca. La dueña, en otra casa, al lado. La única pega es que hacía tiempo que nadie se alojaba en la casa y estaba llena de bichitos, hormigas, arañitas, etc. Nada que nos asustara, pero, dormir con una montaña de hormigas detrás de la cama, es algo inquietante. Es lo que tiene pernoctar en el campo.
Ya era época de coronavirus en España. Lo primeros brotes repuntaban y en la televisión Argentina se hacían eco de ello. De repente los españoles éramos sospechosos. Nosotros llevábamos tiempo en Argentina, más que suficiente para saber que no importamos ningún virus. Aún así, cualquier golpe de tos era desconfianza. Mi primo arrastraba con un resfriado desde antes del viaje. Justo los síntomas del coronavirus, tos, mucosidad, dolor corporal y algo de fiebre. Esa noche fueron a más, levantando las sospechas de cualquier argentino que nos encontrábamos.


La ruta en si misma. De Cafayate a Cachi.
La ruta 40, aunque Google no nos informe de ello, está sin asfaltar en muchos tramos. Al planificar sobre Maps, normalmente nos muestra unos tiempos poco realistas. Hay que ir preparado y con paciencia, ya que el ripio es constante y puede llegar a desesperar estar esquivando baches y piedras durante cientos de kilómetros.
Las agencias de rent a car advierten de no usar turismos por ciertos tramos de la ruta 40. Lo marcan en un mapa y te lo indican antes de entregarte en coche. Algunos hacen la vista gorda y lo permiten, siempre que el alquiler sea de larga duración y les compense económicamente. Nosotros como siempre, obviamos las indicaciones restrictivas a las que no le vemos demasiado sentido, y seguimos la ruta que más nos conviene.
Cafayate, el punto de partida de nuestra ruta particular, es una localidad de los valles Calchaquíes situada en el sudoeste de la provincia de Salta, región noroeste de Argentina. Es reconocida por la calidad de los vinos que allí se producen. Recuerdo haber comprando uno y puedo verificar esa calidad. Nos lo tomamos un par de días después, a casi 3000 metros de altitud en Humahuaca y estaba muy rico combinado con unas empanadas de carne. Esa cena se alargó entre sorbos de vinos y conversaciones.
Yendo hacia el norte, mientras se conduce, se suceden las casas abandonadas, los molinos que en su momento funcionaron y las granjas de locales. Lo demás, montañas con diferentes tonos y quebradas espectaculares. No se encuentra casi tráfico, algo de agradecer y que hace que el espectáculo visual de naturaleza sea auténtico. Puro y virgen.


Quebrada de las flechas
Se trata de formaciones rocosas puntiagudas inclinadas que forman estrechos desfiladeros con paredes de 20 m de altura, convirtiéndose en uno de los puntos turísticos y más atractivos de la ruta nacional 40. Sinceramente, es una barbaridad. Un paisaje semidesertico con esas formaciones rocosas, que lo hacen lo mas parecido a otro planeta. Está en el top 10 de toda la ruta 40, y no es de extrañar. Hay muchas mas quebradas por la zona, pero esta es la más espectacular.


La llegada a Cachi supone la vuelta a la carretera asfaltada. Es un pueblo con encanto, pequeño y algo turístico. Nosotros comimos en un bar a la entrada al pueblo, con gente local, buenas raciones y precio bastante económico. Es lo que siempre busco, lo auténtico.
Hay que comentar que mucha gente llega a Cachi desde Salta, después de pasar por el parque de los cardones. De esa manera se evita la ruta de ripio, pero se pierde el encanto de la ruta 40. En nuestro caso, volvimos a Salta por ese parque, el de los cardones, pasando por la cuesta del Obispo. Ruta muy interesante que nos hace tocar el cielo por su altura en algunos puntos.
Parque nacional de los cardones
A 100 km de Salta se encuentra este parque nacional, con una concentración de cardones que te deja boquiabierto. Son grandes, muy grandes, y lo notas cuando te bajas del coche y te pones al lado de uno. Es espectacular al pasar la recta del Tin Tin, de nada menos que 20 km en línea recta, llegamos a un mirador espectacular. Allí pudimos ver toda la extensión de cardones, cientos, más bien miles que apuntan al cielo sin alterarse aún con el fuerte viento de la zona.
En ese punto, desenfundamos nuestras chaquetas, literalmente, ya que son de las que se pliegan sobre si mismas en un bolsillo (Patagonia Nano Puff), y nos dispusimos a caminar entre los cardones. Una experiencia increíble, sabiéndote en un lugar único en el mundo.
Sin duda, la ruta 40, es uno de esos caminos que hacen al viajero diferente del turista.




Cuesta del obispo
La Cuesta del obispo consta de un camino consolidado, ancho, enripiado y en permanente conservación que va serpenteando en su ascenso. Unas centenas de metros antes de llegar a su tope existe un mirador desde donde puede observarse la vertiginosa cuesta en casi toda su extensión.
Orillando barrancos y precipicios hasta llegar a la cima pueden apreciarse durante todo el año diferentes formaciones de nubes suspendidas a mitad de camino y cóndores sobrevolando el lugar a escasos metros de altura.






3 comentarios en “De Cafayate a Cachi. Ruta 40, soledad entre ripio y cactus.”
Fantastico!
Me pareció hacer la ruta 40 contigo
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