No son las más grandes del mundo, ni las segundas, aunque si las terceras. Eso no le quita espectacularidad, al contrario, ya que están en un estado de conservación excelente. Impresiona acercarse en el coche lentamente, no porque el velocímetro marque una velocidad baja, si no porque se ven desde lejos, en una llanura impresionante. Ir por libre a las salinas, en coche, subiendo previamente la cuesta de Lipán, es toda una aventura.
Para verlas, simplemente hay que coger el desvío desde Purmamarca, conduciendo por la cuesta de Lipán que son apenas 65 km por Ruta 52. Hay que tener en cuenta que en cualquiera de las poblaciones desde la que se parta, ofrecen tours para verlas con el pretexto de que llegar allí en coche propio es complicado. Desde mi punto de vista, nada más lejos de la realidad. Con un coche normal, por libre y con paciencia para las curvas, se llega sin problema, viendo unos paisajes increíbles por el camino.


Unas salinas de altura
Eso sí, llegaremos a una altitud considerable, algo que es normal en casi todos los grandes salares. Es lo que tiene entrar al altiplano más famoso del mundo. Nada menos que 4.096 metros sobre el nivel del mar.
Lo mejor para sobrellevarlo es ir despacio, parando de vez en cuando y mascando esa hoja verde tan amarga, ya sabes, la coca. Después de comprar una buena bolsa, y consumiéndola como se debe (dejándola actuar sin masticar), llegamos a las salinas sin darnos cuenta de la altura a la que estábamos.
Muy divertido al llegar luego a Salta y descubrir cómo nos habíamos achicharrado la cara y la cabeza, a pesar de ponernos protección 50 constantemente. Pelirrojo, rubio y moreno, en ese orden fueron también los grados de quemaduras.




Guía si o si en coche
Esto si que nos cogió por sorpresa, ya que soy un fanático de las rutas independientes, sin guías. Al llegar en el coche, con la intención de meterlo en el salar, te piden una comisión, no muy grande por cierto y te asignan un guía para que te acompañe en el coche durante el trayecto. Tiene cierta lógica, ya que el salar no es muy grueso en determinadas cosas, y un experto del terreno, es quien mejor puede indicarlo el camino a seguir para evitar una desgracia. No quiero ni imaginarme lo que sería hundir el coche en esa zona.


Día caluroso o día lluvioso
Pues la verdad en ambos casos se puede disfrutar igual. A nosotros nos coincidió un día bastante caluroso, que permitía ver la magnitud del salar y las cordilleras que los delimitan. Según dicen, en un día lluvioso o posterior a él, el salar se vería como un auténtico espejo. Debe ser espectacular.


3 comentarios en “Salinas Grandes de Jujuy, resplandor en la Puna Argentina”
Me gusta como cuenta sus experiencias de viaje
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