El valle de la Muerte es uno de los lugares más calurosos y extremos del mundo. Una gran depresión donde el calor asfixia. Donde no ves nada más que tierra, arena y un paisaje mágico. Si, lo sé, no digo nada nuevo.
Soy fanático de los desiertos. Siempre me han atraído mucho. La primera vez que ví el Sáhara mi cuerpo se estremeció y sentí algo especial. Después han venido mucho otros. Cada cual más bonito, más extremo. Quizás lo que me atrae es lo inhóspito. Lo difícil que es la vida en él, y eso lo hace atractivo.
El valle de la Muerte, es un parque nacional de los Estados Unidos. Con todo lo que ello conlleva. Preparado para recorrerlo en coche, con la correspondiente tasa económica precediendo su entrada. Creo recordar unos 20 dólares.


Llegar en cualquier dirección
Llegar es relativamente fácil, ya sea desde Las Vegas o desde el parque nacional de Yosemite. Nosotros lo hacíamos desde las Vegas. Salimos bastante temprano para que no nos pillara el sol en lo alto al llegar al valle. «Sólo» eran 240km por buenas carreteras y con posibilidad de cambiarnos al volante. En menos de tres horas ya estábamos viendo los carteles indicando que el valle se encontraba cerca. La única pega de hacerlo de esta manera es que al final del día, al salir del parque, vas en dirección a Yosemite y hay que pasar desde una altitud de -86 metros a casi 2500 en algún pueblo a la entrada de este otro parque nacional. En nuestro caso, ese pueblo fue Mammoth Lakes. Recomendado para alojarse. Un poco caro, pero un ambiente interesante. En verano hay menos gente pero en invierno es un lugar muy frecuentado por skateboards.
En Estados Unidos, todo está preparado. Vas a un parque nacional y pagando la tasa, tienes derecho a unas buenas carreteras, guías, servicios para comer, baños, etc. Todo en buen estado, pero todo muy turístico. Asique confiados en eso, llegamos a la entrada del parque sin ninguna provisión para comer y sin agua «normal». El único lugar para comprar algo, está en la entrada del parque y sólo venden snacks. Ahí estábamos, un día largo por delante en uno de los lugares más calurosos del mundo, con unos paquetes de papas fritas y un agua sabor a frambuesa recalentada en el maletero del coche.


Hablando de temperatura
En el mismo refugio o centro de visitantes, antes de entrar al parque, hay un mirador interesante y un termómetro grande donde se marca la temperatura en Fahrenheit. Ese día 116° F, unos 47° C. Dentro del valle la temperatura es mayor. La sensación térmica más alta aún, al ser una depresión y no corre el aire. Sentimos mucho calor, aunque se que hay días en los que la temperatura es mayor, según nos dijo un trabajador de la zona.
En todo el parque te recomiendan no encender el aire acondicionado del coche. De esa manera se evita que se sobrecaliente, aunque el calor en el coche puede llegar a ser muy sofocante. De todas maneras, cada cierto tiempo pasan coches de los vigilantes del parque y eso da sensación de seguridad.


Comer
Después de comernos las papas fritas bien saladas y tomarnos ese agua saborizada con frambuesa, por fin encontramos un lugar para comer. Recuerdo que era el único restaurante de la zona. Regentado por los indios Timbisha, que son los que habitaron esas tierras en el pasado. Es el típico salón del oeste, muy interesante para comerse una buena hamburguesa. Allí hay una mesa de billar y gente autóctona. Recordar la propina en este país, algo que se da por supuesto. Un 8% más o menos, no los 20 dólares, que de cachondeo, le quería cobrar la camarera a mi primo. Curiosa la pelea que estuvo a ponto de formarse entre unos jugadores de billar. Hubiese sido lo mas parecido a un buen Western.
Running por el valle
Tenía el reto de echarme una carrerita en la zona más calurosa, el fondo del valle. Allí paramos y con los casi 50° que hacían sobre nuestra cabeza, me dispuse a correr entre dunas. Estaba bastante en forma en ese momento pero no pude aguantar más de unos pocos minutos.
En resumen, a mi, que me encanta la meteorología y la geología, me fascinó el lugar. Ya lo conocía de tanto verlo en libros, de verlo en fotos y estar allí es como cumplir un sueño. Muy recomendable, ya que esta de paso entre las Vegas y Yosemite, destinos imprescindibles de Estados Unidos.


2 comentarios en “Valle de la Muerte, California. Sal y calor extremo”
mucho calor
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